LA INVENTA DE MOREL
Oji, en esta isola, un miracle…La plantas de la isola…A du veses analoja…En la rocas on ave un fem…Tra des ‑sinco dias…Aora, la fem con la tela de testa…Lo ia es, denova, como si…Tota lo cual me ia scrive…Cuando me ia vide ce la colina…Me ia mostra me…Me teni un dato…Esta es un enferno…”Te per du” e ”Valensia”…Asta asi, un parla…Cuando me ia ariva a la teras basa…Me ia vinse mea repulsa…Cuando me va calmi…Prima, me ia funsiona la resetadores…Me vole esplica a me…

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En la rocas on ave un fem amirante la reposas de sol, a cada sera. El ave un tela de testa colorosa; la manos juntada sur un jeno; soles ante nase, sin duta, ia dora sua pel; con sua oios, sua capel negra, sua busto, el pare un de esta femes romani o espaniol de la depintas la plu nongustable.

En las rocas hay una mujer mirando las puestas de sol, todas las tardes. Tiene un pañuelo de colores atado en la cabeza; las manos juntas, sobre una rodilla; soles prenatales han de haber dorado su piel; por los ojos, el pelo negro, el busto, parece una de esas bohemias o españolas de los cuadros más detestables.

Puntual, me aumenta la pajes de esta jornal e oblida los cual ta escusa la anios tra cuando mea ombra ia permane sur la tera (Defende ante la survivores e Loda de Malthus). Ma lo cual me scrive oji va es un cauti. Esta linias va permane nonvariable, an con la debilia de mea convinses. Me debe ajusta con lo cual aora me sabe: lo conveni per mea securia ce me renunsia, sin fini, a cualce aida de un otra.

Con puntualidad aumento las páginas de este diario y olvido las que me excusarán de los años que mi sombra se demoró en la tierra (Defensa ante sobrevivientes y Elogio de Malthus). Sin embargo, lo que hoy escribo será una precaución. Estas líneas permanecerán invariables, a pesar de la flojedad de mis convicciones. He de ajustarme a lo que ahora sé: conviene a mi seguridad renunciar, interminablemente, a cualquier auxilio de un prójimo.

Me no espera cualce cosa. Esta no es orible. Pos ce me ia aseta, me ia gania la cuietia.

No espero nada. Esto no es horrible. Después de resolverlo, he ganado tranquilidad.

Ma esta fem ia dona a me un espera. Me debe teme la esperas.

Pero esa mujer me ha dado una esperanza. Debo temer las esperanzas.

El contempla la lus final a cada sera: me, ascondeda, me contempla el. Ier, oji denova, me ia descovre ce mea notes e dias espeta esta ora. La fem, con la sensosia de un fem romani e con la tela de testa colorosa tro grande, pare a me riable. An tal, me senti, cisa bromante pico, ce si me ia ta pote es regardada tra corta, si el ia ta parla a me tra corta, me ta senti ce la aida cual un umana ave de la amis, de la amis de cor e de los ci es de sua sangue ta flue a la mesma tempo.

Mira los atardeceres todas las tardes: yo, escondido, estoy mirándola. Ayer, hoy de nuevo, descubrí que mis noches y días esperan esa hora. La mujer, con la sensualidad de cíngara y con el pañuelo de colores demasiado grande, me parece ridícula. Sin embargo, siento, quizá un poco en broma, que si pudiera ser mirado un instante, hablado un instante por ella, afluiría juntamente el socorro que tiene el hombre en los amigos, en las novias y en los que están en su misma sangre.

Mea espera pote es la obra de acel pexores e de la tenisor barbida. Oji, me ia es iritada cuando me ia encontra ela con esta tenisor falsa: me no ave invia, ma ance ier me no ia vide ela; me ia es vadente a la rocas, e esta pexores ia impedi ce me ta vade plu; los no ia dise cualce cosa a me; me ia fuji ja ante ce me ta es videda. Me ia atenta evita los par vade a supra; nonposible; on ia ave ala alga amis regardante sua pexa. Cuando me ia reveni, la sol ia es reposante ja, la rocas sola ia es atestante la note.

Mi esperanza puede ser obra de los pescadores y del tenista barbudo. Hoy me irritó encontrarla con ese falso tenista: no tengo celos; pero ayer tampoco la vi; iba a las rocas, y esos pescadores me impidieron seguir; no me dijeron nada: huí antes de ser visto. Procuré sortearlos por arriba; imposible; tenían amigos, mirándolos pescar. Cuando di vuelta, el sol ya se había puesto, las rocas solas atestiguaban la noche.

Cisa me ia es preparante un cosa stupida nonremediable; cisa esta fem, tepida par la soles de la seras, va sede me a la polisia. Me maldise sur el; ma me no oblida la menasa de la lege. Los ci deside la condena determina la duras de la punis, defendes cual lia nos a la vole de resta libre, demente.

Quizá esté preparando una estupidez irremediable; quizá esta mujer, entibiada por soles de todas las tardes, me entregue a la policía. La calumnio; pero no olvido el amparo de la ley. Los que deciden la condena imponen tiempos, defensas que nos aferran a la libertad, dementemente.

Aora, invadeda par la susia, par capeles e un barba cual me no pote elimina, pico vea, me nuri la espera de la prosimia bonvolente de esta fem nondutable bela.

Ahora, invadido por suciedad y pelos que no puedo extirpar, un poco viejo, crío la esperanza de la cercanía benigna de esta mujer indudablemente hermosa.

Me fida ce mea difisilia enorme no va dura: lo va nesesa pasa la senti prima. Esta finjor falsa no va vinse me.

Confío en que mi enorme dificultad sea instantánea: pasar la primera impresión. Ese falso impostor no me vencerá.

☛ Tra des-sinco dias, on ia ave…

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Lo ia es automatada jenerada de la paje corespondente en la Vici de Elefen a 19 janero 2022 (18:21 UTC).