LA INVENTA DE MOREL
Oji, en esta isola, un miracle…La plantas de la isola…A du veses analoja…En la rocas on ave un fem…Tra des ‑sinco dias…Aora, la fem con la tela de testa…Lo ia es, denova, como si…Tota lo cual me ia scrive…Cuando me ia vide ce la colina…Me ia mostra me…Me teni un dato…Esta es un enferno…”Te per du” e ”Valensia”…Asta asi, un parla…Cuando me ia ariva a la teras basa…Me ia vinse mea repulsa…Cuando me va calmi…Prima, me ia funsiona la resetadores…Me vole esplica a me…

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Me ia vinse mea repulsa nervosa cual me ia senti con la imajes. Los no preocupa me. Me vive comfortosa en la museo, libre de la creses de la acuas. Me dormi bon, me es fatigada e me ateni, resente, la serenia cual ia permete ce me engana mea perseguores, ce me ariva a esta isola.

Me he sobrepuesto a la repulsión nerviosa que sentía por las imágenes. No me preocupan. Vivo confortablemente en el museo, libre de las crecidas. Duermo bien, estoy descansado y tengo, nuevamente, la serenidad que me permitió burlar a los perseguidores, llegar a esta isla.

Lo es vera ce la contata con la imajes produi a me un descomforta (supra tota, si me es distraeda); esta va disolve ance, e ja la fato ce me pote diverti suposa ce me vive alga natural.

Es verdad que el roce de las imágenes me produce un ligero malestar (sobre todo, si estoy distraído); esto pasará también, y ya el hecho de poder distraerme supone que vivo con cierta naturalidad.

Me es abituante ce, nonemosiada, me vide Faustine mera como un ojeto. Per curiosia, me segue el tra alga dudes dias asta oji. Me ia esperia poca difisiles, an si la abri de la portes – an nonclavida – es nonposible (car si los ta es cluida cuando la sena ia es rejistrada, los debe es tal cuando on projeta lo). Cisa on ta pote forsa los, ma me teme ce un rompe partal gasta tota la aparato (me no crede lo posible).

Estoy acostumbrándome a ver a Faustine, sin emoción, como a un simple objeto. Por curiosidad, la sigo desde hace unos veinte días. Tuve pocas dificultades, a pesar de que abrir las puertas —aun las cerradas sin llave— es imposible (porque si estaban cerradas cuando se grabó la escena, tienen que estarlo cuando se proyecta). Tal vez pudiera forzarlas, pero temo que una rotura parcial descomponga todo el aparato (no lo creo probable).

Cuando Faustine retira a sua sala, el clui la porte. A un sola caso lo no va es posible ce me entra sin toca el: cuando Dora e Alec acompania el. A pos, los sorti pronto. A acel note, a la semana prima, me ia resta en la coredor, ante la porte cluida e a la buco de clave, cual ia mostra no cosa otra ca un setor vacua. A la otra semana, me ia vole vide de estra e me ia pasea sur la cornisa, perilosa, dolente mea manos e mea jenos contra la protendes dur de la petras, do me ia apoia asustada (on ave ala sirca sinco metres de altia). La cortinas ia impedi ce me vide el.

Faustine, al retirarse a su cuarto, cierra la puerta. En una sola ocasión no me será posible entrar sin tocarla: cuando la acompañan Dora y Alec. Después estos dos salen rápidamente. Esa noche, en la primera semana, quedé en el pasillo, frente a la puerta cerrada y al ojo de la llave, que mostraba un sector vacío. En la otra semana quise ver desde afuera y caminé por la cornisa, con gran peligro, lastimándome las manos y las rodillas contra la aspereza de la piedras, que abrazaba asustado (hay como cinco metros de altura). Las cortinas me impidieron ver.

A la caso seguente, me va vinse mea teme e me va entra en la sala con Faustine, Dora e Alec.

En la próxima ocasión venceré el temor que me queda y entraré en el cuarto con Faustine, Dora y Alec.

Me pasa la otra notes ala, a lado de la leto de Faustine, sur la solo, sur un tapeteta, e me es emosiada regardante el reposante e con un tal nonconsensia de esta costum de dormi juntada cual nos vade a ave.

Paso las otras noches a lo largo de la cama de Faustine, en el suelo, sobre una estera, y me conmuevo mirándola descansar tan ajena de la costumbre de dormir juntos que vamos teniendo.

Un om solitar no pote crea macinas e fisa sua imajinas, estra en un forma constrinjeda de scrive o de desinia, destinada a otras, plu fortunosa.

Un hombre solitario no puede hacer máquinas ni fijar visiones, salvo en la forma trunca de escribirlas o dibujarlas, para otros, más afortunados.

Longo me, lo debe es nonposible descovre cualce cosa, sola regardante la macinas: cluida, los va funsiona, obedinte a la intendes de Morel. Doman, me va sabe lo con sertia. Oji, me no ia pote vade a la sutera; me ia pasa la sera en colie nuris.

Para mí ha de ser imposible descubrir algo mirando las máquinas: herméticas, funcionarán obedeciendo a las intenciones de Morel. Mañana lo sabré con certeza. Hoy no he podido ir al sótano; he pasado la tarde juntando alimentos.

Lo ta es nonsinsera ce on suposa – si a alga dia la imajes veni a manca – ce me ia destrui los. A contra, mea proposa es salva los, con esta reporta. Los es menasada par la invades de la mar e la invades de la manadas sperdeda par la crese de la popla. Me dole cuando me pensa ce mea fali de sabe, mantenida par tota la biblioteca, sin un sola libro cual ta pote servi per cualce labora siensal, cisa menasa los ance.

Sería pérfido suponer —si un día llegaran a faltar las imágenes— que yo las he destruido. Al contrario: mi propósito es salvarlas, con este informe. Las amenazan invasiones del mar e invasiones de las hordas propagadas por el crecimiento de la población. Duele pensar que mi ignorancia, preservada por toda la biblioteca —sin un libro que pueda servir para trabajos científicos— quizá también las amenace.

Me no va insiste sur la periles cual menasa esta isola, la tera e la umanas, si on oblida la profetidas de Malthus; consernante la mar, on debe dise ce, a cada marea grande, me ia teme la naufraga intera de la isola; en un caferia de pexores, a Rabaul, me ia oia ce la isolas Ellis – o de la lagones – es nonstable, ce algas desapare e otras emerji. (Esce me sta en acel arcipelago? La sisilian e Ombrellieri es mea autorias.)

No abundaré sobre los peligros que acechan a esta isla, a la tierra y a los hombres, en el olvido de las profecías de Malthus; en cuanto al mar, hay que decir: en cada una de las grandes mareas he temido el naufragio total de la isla; en un café de pescadores, de Rabaúl, oí que las islas Ellice o de las lagunas son inestables, unas desaparecen y otras emergen. (¿Estoy en ese archipiélago? El siciliano y Ombrellieri son mis autoridades.)

Lo es surprendente ce la inventa ia engana la inventor. Ance me ia crede ce la imajes ia es vivente; ma nosa situa no ia es la mesma: Morel ia imajina tota; el ia es presente e ia condui la developa de sua obra; me ia encontra lo concluida, funsionante.

Asombra que el invento hay a engañado al inventor. Yo también creí que las imágenes vivían; pero nuestra situación no era la misma: Morel había imaginado todo; había presenciado y había conducido el desarrollo de su obra; yo la enfrenté concluida, funcionando.

Esta siecia de la inventor ante sua inventa surprende nos, e recomenda a nos la cautia en la judis… Cisa me es jeneralinte la falis de un person, predicante sur un cualia spesial de Morel. Me aplaudi la orienta cual el ia dona, sin duta, a sua atentas de eterni la umanas: el ia limita se a conserva la sensas; e, an erante, el ia predise la veria: la umana, sola, va surje. En tota, on nesesa vide la vinse de mea axiom vea: “on no debe atenta reteni la vive en tota la corpo”.

Esta ceguera del inventor con respecto al invento nos admira, y nos recomienda la circunspección en los juicios… Tal vez yo esté generalizando sobre los abismos de un hombre, moralizando con una peculiaridad de Morel. Aplaudo la orientación que dio, sin duda inconscientemente, a sus tanteos de perpetuación del hombre: se ha limitado a conservar las sensaciones; y, aun equivocándose, predijo la verdad: el hombre surgirá solo. En todo esto hay que ver el triunfo de mi viejo axioma. No debe intentarse retener vivo todo el cuerpo.

Razonas lojical permete ce nos rejeta la esperas de Morel. La imajes no vive. An tal, lo pare a me ce, teninte ja esta aparato, lo ta conveni ce on inventa un otra cual ta permete serti esce la imajes sensa e pensa (o a la min, esce los reteni la pensas e la sensas cual ia pasa tra la esposa; lo es clar ce la relata de sua consensias [?] con esta pensas e sensas no va pote serti). Esta aparato, multe simil a la aparato presente, va es dirijeda a la pensas e sensas de la person emetente; a cualce distantia de Faustine, nos ta pote ateni sua pensas e sensas, de vide, de oia, de toca, de ole, de sabor.

Razones lógicas nos autorizan a desechar las esperanzas de Morel. Las imágenes no viven. Sin embargo, me parece que teniendo este aparato, conviene inventar otro, que permita averiguar si las imágenes sienten y piensan (o, por lo menos, si tienen los pensamientos y las sensaciones que pasaron por los originales durante la exposición; es claro que la relación de sus conciencias [?] con estos pensamientos y sensaciones no podrá averiguarse). El aparato, muy parecido al actual, estará dirigido a los pensamientos y sensaciones del emisor; a cualquier distancia de Faustine, podremos tener sus pensamientos y sensaciones, visuales, auditivas, táctiles, olfativas, gustativas.

E a alga dia, on va ave un aparato plu completa. Lo cual es pensada, e sensada tra la vive – o en la momento de la esposa – va es como un alfabeta con cual la imaje continua a aprende tota (como nos, con la leteras de un alfabeta nos pote comprende e composa tota la parolas). La vive va es, donce, un arciveria de la moria. Ma, an alora, la imaje no va es vivente; la ojetos esensal nova no va esiste per lo. Lo va conose sola tota lo cual lo ia sensa o pensa, o la combinas futur de lo cual lo ia sensa o pensa.

Y algún día habrá un aparato más completo. Lo pensado y lo sentido en la vida —o en los ratos de exposición— será como un alfabeto, con el cual la imagen seguirá comprendiendo todo (como nosotros, con las letras de un alfabeto podemos entender y componer todas las palabras). La vida será, pues, un depósito de la muerte. Pero aun entonces la imagen no estará viva; objetos esencialmente nuevos no existirán para ella. Conocerá todo lo que ha sentido o pensado, o las combinaciones ulteriores de lo que ha sentido o pensado.

La fato ce nos no pote comprende cualce cosa estra la tempo e la spasio, cisa ta sujesta ce nosa vive no es a alga grado diferente de la survive otenida par esta aparato.

El hecho de que no podamos comprender nada fuera del tiempo y del espacio, tal vez esté sugiriendo que nuestra vida no sea apreciablemente distinta de la sobrevivencia a obtenerse con este aparato.

Cuando spiritos min bruta ca acel de Morel va trata la inventa, cadun va eleje un site distante, plasente, va agrega la persones ci el gusta la plu e va permane en un paradiso intima. Un mesma jardin, si la senas cual on vole permane es rejistrada a momentos diversa, va loca paradisos cuantiosa, de cual la abitores nonconosente lunlotra, va funsiona simultan, sin colides, cuasi en la mesma locas. Los va es, nonfortunosa, paradisos danable, car la imajes no va pote vide la umanas, e la umanas, si los no escuta Malthus, va nesesa a alga dia la tera de la paradiso la plu peti e va destrui sua abitores sin defende, o va retrosede los en la virtualia futil de sua macinas descomutada[¹].

Cuando intelectos menos bastos que el de Morel se ocupen del invento, el hombre elegirá un sitio apartado, agradable, se reunirá con las personas que más quiera y perdurará en un íntimo paraíso. Un mismo jardín, si las escenas a perdurar se toman en distintos momentos, alojará innumerables paraísos, cuyas sociedades, ignorándose entre sí, funcionarán simultáneamente, sin colisiones, casi por los mismos lugares. Serán, por desgracia, paraísos vulnerables, porque las imágenes no podrán ver a los hombres, y los hombres, si no escuchan a Malthus, necesitarán algún día la tierra del más exiguo paraíso y destruirán a sus indefensos ocupantes o los recluirán en la posibilidad inútil de sus máquinas desconectadas[Nota 7. Bajo el epígrafe de: Come, Malthus, and in Ciceronian prose / Show what a rutting Population grows, / Until the produce of the Soil is spent, / And Brats expire for lack of Aliment., el autor se demora en una apología, elocuente y con argumentos poco nuevos, de Tomás Roberto Malthus y de su Ensayo sobre el principio de la población. Por razones de espacio la hemos suprimido. (N. del E.)]

Tra des-sete dias me ia vijila. An un enamada no ia ta descovre alga motiva per suspeta Morel e Faustine.

Durante diecisiete días vigilé. Ni un enamorado habría descubierto motivos para sospechar de Morel y de Faustine.

Me no crede ce Morel ia refere a ela en la parla (an si sola ela no ia rie). Ma, asetante ce Morel ia es enamada per Faustine, como on pote afirma ce Faustine ia es enamada?

No creo que Morel aludiera a ella en el discurso (aunque fue la única en no celebrarlo con risas). Pero admitiendo que Morel esté enamorado de Faustine, ¿cómo puede afirmarse que Faustine esté enamorada?

Si nos vole desfida, la casos no manca. A un sera, los pasea, con braso en braso, entre la palmas e la museo. Esce on ave alga cosa strana en esta modo amin de pasea?

Si queremos desconfiar, nunca faltará la ocasión. Una tarde pasean del brazo, entre las palmeras y el museo. ¿Hay algo extraño en esta caminata de amigos?

Per conforma me con la ostinato rigore de la diseda, mea vijila ia ateni un grado cual onora me; me no ia regarda la comforta o la conveni: la controla ia es tan sever a su, su la tables, como a supra, a la altia do la regardas move abitual.

Por mi propósito de cumplir con el ostinato rigore de la divisa, la vigilancia alcanzó una amplitud que me honra; no tuve en cuenta la comodidad ni el decoro: el control fue tan severo debajo de las mesas como en la altura en que se mueven habitualmente las miradas.

A la comeria, a un note, a un otra ves en la atrio, la gamas contata lunlotra. Si me aseta la mal intende, perce me rejeta la distrae, la acaso?

En el comedor, una noche, otra en el hall, las piernas se tocan. Si admito la malicia, ¿por qué desecho la distracción, la casualidad?

Me repete: on no ave alga confirma ce Faustine senti alga ama per Morel. Cisa la orijina de la suspetas ia es en mea egosia. Me ama Faustine: Faustine es la motiva de tota; me teme ce ela es enamada con un otra: la mision de la cosas es ce on demostra lo. Cuando me ia es preocupada par la persegue polisial, la imajes de esta isola ia move, como pesos sur un table de xace, seguente un stratejia per catura me.

Repito: no hay prueba definitiva de que Faustine sienta amor por Morel. Tal vez el origen de las sospechas esté en mi egoísmo. Quiero a Faustine: Faustine es el móvil de todo; temo que esté enamorada: demostrarlo es la misión de las cosas. Cuando estaba preocupado con la persecución policial, las imágenes de esta isla se movían, como piezas de ajedrez, siguiendo una estrategia para capturarme.

Morel ta es furiosa si me ta relasa la inventa. Esta es serta, e me no crede ce on pote evita lo con lodas. Sua amis ta grupi su un coleria comun (ance Faustine). Ma, si elo ia ta repulsa ela – ela no ia comparti la ries tra la parla –, cisa ela ta alia con me.

Morel se enfurecería si yo hiciera público el invento. Esto es seguro y no creo que pueda evitarse con elogios. Sus amigos se agruparían bajo una común indignación (también, Faustine). Pero si ésta se hubiera disgustado con él —no compartía las risas durante el discurso— tal vez se aliara conmigo.

Lo resta la ipotese de la mori de Morel. En acel caso, algun de sua amis ia ta presenta la inventa. Si no, nos ta debe suposa un mori coletiva, un pesta, un naufraga. Tota esta es noncredable; ma lo resta nonesplicada ce on no ia ave cualce novas de la inventa cuando me ia parti de Caracas.

Queda la hipótesis de la muerte de Morel. En ese caso, alguno de sus amigos habría difundido el invento. Si no, tendríamos que suponer una muerte colectiva, una peste, un naufragio. Todo increíble; pero queda inexplicado el hecho de que no se tuviera noticia del invento cuando yo salí de Caracas.

Un esplica, posible, ta es ce los no ia ta crede el, ce Morel ta es loco o, mea idea prima, ce totas ta es loco, ce la isola ta es un dementeria.

Una explicación podría ser que no le hayan creído, que Morel estuviera loco, o, mi primera idea, que todos estuviesen locos, que la isla fuera un sanatorio de locos.

Esta esplicas esije tan imajina como la epidemica o la naufraga.

Estas explicaciones requieren tanta imaginación como la epidemia o el naufragio.

Si me ta ariva a Europa, a America o a Japan, me ta pasa momentos difisil. Cuando me va comensa es regardada como un xarlatan famosa – ante ce me es un inventor famosa – la acusas de Morel ta veni e, cisa, un comanda de Caracas afin on aresta me. Lo ta es plu triste ce me ta es puxada en acel mal situa par la inventa de un loco.

Si llegara a Europa, a América o al Japón, pasaría un tiempo difícil. Cuando empezara a ser un charlatán famoso —antes de ser un inventor famoso— vendrían las acusaciones de Morel y, tal vez, una orden de arresto, desde Caracas. Lo que sería más triste es que me pusiera en ese trance el invento de un loco.

Ma me debe convinse me: me no nesesa fuji. La vive con la imajes es un cosa fortunosa. Si mea perseguores ta ariva, on ta oblida me ante la mervelia de esta persones nonasedable. Me va resta.

Pero debo convencerme: no necesito huir. Vivir con las imágenes es una dicha. Si llegan los perseguidores, se olvidarán de mí ante el prodigio de esta gente inaccesible. Me quedaré.

Si me ta encontra Faustine, cuanto me ta rie el, narante tota la casos cuando me, enamada e sanglotante, ia parla a sua imaje. Me considera ce esta pensa es nonmoral: me scrive lo per fisa limitas a ela, per vide ce on no ave encanta, per desprende el.

Si la encontrara a Faustine, cómo la haría reír contándole todas las veces que he hablado, enamorado y sollozado, a su imagen. Considero que este pensamiento es un vicio: lo escribo para fijarle límites, para ver que no tiene encanto, para dejarlo.

La eternia siclin pote pare asustante a la regardor; lo es sasiante per sua individuas. Libre de mal novas e de maladias, los vive sempre como si lo es a la ves prima, sin recorda la veses presedente. Plu, con la interompes forsada par la governa de la mareas, la repete no es rijida.

La eternidad rotativa puede parecer atroz al espectador; es satisfactoria para sus individuos. Libres de malas noticias y de enfermedades, viven siempre como si fuera la primera vez, sin recordar las anteriores. Además, con las interrupciones impuestas por el régimen de las mareas, la repetición no es implacable.

Abituada a vide un vive cual repete, me trova la mea nonremediable acaso. La proposa de remedia lo es futil: per me on no ave alga otra ves, cada momento es unica, distinguida, e multe perde se en frivoles. Lo es serta ce ance per la imajes on no ave alga otra ves (cada ves es simil como la prima).

Acostumbrado a ver una vida que se repite, encuentro la mía irreparablemente casual. Los propósitos de enmienda son vanos: yo no tengo próxima vez, cada momento es único, distinto, y muchos se pierden en los descuidos. Es cierto que para las imágenes tampoco hay próxima vez (todas son iguales a la primera).

On pote pensa ce nosa vive es como un semana de esta imajes e ce lo continua repete en mundos visina.

Puede pensarse que nuestra vida es como una semana de estas imágenes y que vuelve a repetirse en mundos contiguos.

Sin sede alga cosa a mea debilia, me pote imajina la ariva emosiosa a la casa de Faustine, la interesa cual el ia ave per mea reportas, la amia cual esta situas va aida funda. Ci sabe si me no es vera sur la via, longa e difisil, asta Faustine, asta la reposa nesesada de mea vive.

Sin conceder nada a mi debilidad puedo imaginar la llegada emocionante a casa de Faustine, el interés que tendrá por mis relatos, la amistad que estas circunstancias ayudarán a establecer. Quién sabe si no estoy verdaderamente en camino, largo y difícil, hacia Faustine, hacia el necesario descanso de mi vida.

Ma do Faustine vive? Me ia segue el tra semanas. El parla de Canada. Me no sabe plu. Ma on ave un otra demanda cual on pote escuta – con repulsa: esce Faustine vive?

Pero ¿dónde vive Faustine? La seguí durante semanas. Habla del Canadá. No sé más. Pero hay otra pregunta que puede escucharse —con horror—: ¿vive Faustine?

Cisa car la idea pare a me tan poesial xiliante – xerca un person sin sabe do el vive an esce el vive –, Faustine importa a me plu ca la vive.

Tal vez porque la idea me parezca tan poéticamente desgarradora —buscar a una persona que ignoro dónde vive, que ignoro si vive—, Faustine me importa más que la vida.

Esce lo es alga posible ce me fa la viaja? La barco es putrida. La arbores es putrida; me no es un carpentor ci ta pote fabrica un barco con otra lenios (per esemplo, con sejas e portes; an me no es serta de pote fa lo con arbores). Me va espeta ce un barcon veni. Lo es lo cual me no ia vole. Mea reveni no plu va es secreta. Me no ia vide alga barcon, de asi; estra acel de Morel, cual ia es la simili de un barcon.

¿Hay alguna posibilidad de hacer el viaje? El bote se ha podrido. Los árboles están podridos; no soy tan buen carpintero como para fabricar un bote con otras maderas (por ejemplo, con sillas o puertas; ni siquiera estoy seguro de haber podido hacerlo con árboles). Esperaré que pase un barco. Es lo que no he querido. Mi vuelta ya no será secreta. Jamás he visto un barco, desde aquí; excepto el de Morel, que era el simulacro de un barco.

Plu, si me ariva a la destina de mea viaja, si me encontra Faustine, me va es en un de la situas la plu dolosa de mea vive. Me va debe presenta me alga misteriosa; demanda ce me parla con el duelin; ja esta, veninte de un nonconoseda, va fa ce el desfida me; a pos, cuando el va sabe ce me ia atesta alga cosa de sua vive, el va pensa ce me xerca profita nononesta; e, cuando el va sabe ce me es un condenada a la prison tra la vive, el va vide sua temes confirmada.

Además, si llego al destino de mi viaje, si encuentro a Faustine, estaré en una de las situaciones más penosas de mi vida. Habrá que presentarse con algunos misterios; pedirle hablar a solas; ya esto, de parte de un desconocido, le hará desconfiar; después, cuando sepa que fui testigo de su vida, pensará que busco sacar algún provecho deshonesto; y al saber que soy un condenado a prisión perpetua, verá confirmados sus temores.

A ante, lo no ia veni a mea mente ce un ata ta pote trae un bon o un mal fortuna a me. Aora me repete tra la note la nom de Faustine. Natural, me gusta pronunsia lo; ma an angusada par la fatiga, me continua repetente lo (a veses, me adormi con nauseas e un ansia de malada).

Antes no se me ocurría que un acto pudiera traerme buena o mala suerte. Ahora repito, de noche, el nombre de Faustine. Naturalmente que me gusta pronunciarlo; pero estoy angustiado de cansancio y sigo repitiéndolo (a veces tengo mareos y ansiedad de enfermo cuando me duermo).

Cuando me va calmi…


[¹] Su la epigraf: Come, Malthus, and in Ciceronian prose / Show what a rutting Population grows, / Until the produce of the Soil is spent, / And Brats expire for lack of Aliment., la autor resta en un loda bonparlante e con argumentas no vera nova, de Thomas Robert Malthus e de sua Esajo sur la prinsipe de la popla. Per causa de fali de spasio, nos ia supresa lo. (Nota de la editor.)

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Lo ia es automatada jenerada de la paje corespondente en la Vici de Elefen a 19 janero 2022 (18:21 UTC).