LA INVENTA DE MOREL
Oji, en esta isola, un miracle…La plantas de la isola…A du veses analoja…En la rocas on ave un fem…Tra des ‑sinco dias…Aora, la fem con la tela de testa…Lo ia es, denova, como si…Tota lo cual me ia scrive…Cuando me ia vide ce la colina…Me ia mostra me…Me teni un dato…Esta es un enferno…”Te per du” e ”Valensia”…Asta asi, un parla…Cuando me ia ariva a la teras basa…Me ia vinse mea repulsa…Cuando me va calmi…Prima, me ia funsiona la resetadores…Me vole esplica a me…

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La plantas de la isola abunda. Vejetales, gramas, flores de primavera, de estate, de autono, de inverno, vade seguente, urjente, con un urje plu forte per nase ca per mori, algas invadente la tempo e la tera de otras, cumulante sin restrinje. A contra, la arbores es malada; los ave la culmina seca, la troncos multe masosa. Me trova du esplicas: o la erba estrae la fortes de la solo, o la radises de la arbores ia ateni ja la petra. (La fato ce la arbores nova es sana pare confirma la ipotese du.) La arbores de la colina ia duri tan ce lo es nonposible ce on ta carpenta los; on no pote usa los de la teras basa: la presa de la ditos desfa los e, en la mano, un polvo pegosa, alga agetas de lenio mol resta.

La vegetación de la isla es abundante. Plantas, pastos, flores de primavera, de verano, de otoño, de invierno, van siguiéndose con urgencia, con más urgencia en nacer que en morir, invadiendo unos el tiempo y la tierra de los otros, acumulándose inconteniblemente. En cambio, los árboles están enfermos; tienen las copas secas, los troncos vigorosamente brotados. Encuentro dos explicaciones: bien que las y erbas estén sacando la fuerza del suelo o bien que las raíces de los árboles hay an alcanzado la piedra. (El hecho de que los árboles nuevos estén sanos parece confirmar la segunda hipótesis.) Los árboles de la colina se endurecieron tanto que es imposible trabajarlos; tampoco puede conseguirse nada con los del bajo; los deshace la presión de los dedos y queda en la mano un aserrín pegajoso, unas astillas blandas.

En la parte alta de la isola, cual ave cuatro fosones erbosa (on ave rocas en la fosones ueste), on trova la museo, la egleseta, la pisina. La tre construidas es moderna, angulo, lisa, de petra nonrefinada. La petra, como a multe veses, pare un mal imita e no armoni perfeta con la stilo.

En la parte alta de la isla, que tiene cuatro barrancas pastosas (hay rocas en las barrancas del oeste), están el museo, la capilla, la pileta de natación. Las tres construcciones son modernas, angulares, lisas, de piedra sin pulir. La piedra, como tantas veces, parece una mala imitación y no armoniza perfectamente con el estilo.

La egleseta es un caxa longa, planida (esta fa ce lo pare multe larga). La pisina es construida bon, ma, car lo no esede la nivel de la solo, nonevitable lo pleni con viperas, sapos, ranas e insetos acual. La museo es un construida grande, con tre niveles, sin teto vidable, con un coredor en fronte e un otra plu peti a retro, con un tore silindre.

La capilla es una caja oblonga, chata (esto la hace parecer muy larga). La pileta de natación está bien construida, pero, como no excede el nivel del suelo, inevitablemente se llena de víboras, sapos, escuerzos e insectos acuáticos. El museo es un edificio grande, de tres pisos, sin techo visible, con un corredor al frente y otro más chico atrás, con una torre cilíndrica.

Me ia trova lo abrida; pos poca tempo, me ia instala me en lo. Me nomi lo “museo” car la mercator italian ia nomi lo tal. Cual razona el ia ave? Ci sabe esce el mesma ia conose lo. Lo ta pote es un otel merveliosa, per sirca sincodes persones, o un cureria.

Lo encontré abierto; en seguida me instalé en él. Lo llamo museo porque así lo llamaba el mercader italiano. ¿Qué razones tenía? Quién sabe si él mismo las conoce. Podría ser un hotel espléndido, para unas cincuenta personas, o un sanatorio.

On ave ala un atrio, con bibliotecas nonconsumable e nonsufisinte; on ave sola novelas, poesia, teatro (si on no inclui un libreta – Belidor: Travaux - Le Moulin perse, Paris, 1937 – cual ia es sur un scafal de marmo verde e aora bulti un pox de esta trapo de pantalon cual me porta. Me ia prende lo car la nom “Belidor” ia pare strana a me e car me ia demanda a me esce la capitol “Moulin perse” no esplica esta molin cual on ave en la teras basa). Me ia visita la scafales, xercante un aida per alga investigas cual mea litiga ia interompe e cual en la solitaria de esta isola me ia atenta continua. (Me crede ce nos perde la nonmortalia cuando la resiste contra la moria no ia evolui; sua perfetis insiste en la idea prima, elemental: reteni vivente tota la corpo. On ta debe sola xerca la conserva de lo cual interesa la consiensa.)

Tiene un hall con bibliotecas inagotables y deficientes: no hay más que novelas, poesía, teatro (si no se cuenta un librito —Belidor: Travaux - Le Moulin Perse, París, 1937—, que estaba sobre una repisa de mármol verde y ahora abulta un bolsillo de estos jirones de pantalón que llevo puestos. Lo tomé porque el nombre « Belidor» me pareció extraño y porque me pregunté si el capítulo « Moulin Perse» no explicaría ese molino que hay en los bajos). Recorrí los estantes buscando ayuda para ciertas investigaciones que el proceso interrumpió y que en la soledad de la isla traté de continuar. (Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Sólo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia.)

En la atrio, la mures es de marmo ros, con alga frisos verde, como colonas intarsiada. La fenetras, con sua vitros blu, ta ateni la nivel alta de mea casa de nase. Cuatro calixes de alabastro, en cual cuatro dui-desduples de omes ta pote asconde, radia lus eletrical. La libros boni pico esta decora. Un porte es un pasaje a la coredor; un otra a la salon ronda; un otra, pico, ascondeda par un paravide, a la scalera elica.

En el hall, las paredes son de mármol rosa, con algunos listones verdes, como columnas hundidas. Las ventanas, con sus vidrios azules, alcanzarían al piso alto de mi casa natal. Cuatro cálices de alabastro, en que podrían esconderse cuatro medias docenas de hombres, irradian luz eléctrica. Los libros mejoran un poco esta decoración. Una puerta da al corredor; otra al salón redondo; otra, ínfima, tapada por un biombo, a la escalera de caracol.

En la coredor, on trova la scalera xef, de stuco, e tapetida. On ave sejas de palia, e la mures es covreda par libros.

En el corredor está la escalera principal, de estuco y alfombrada. Hay sillas de paja, y las paredes están cubiertas de libros.

La sala de come ave des-ses metres de longia e des-du de largia. A la culmina de colonas truple de mogano, contra cada mur, on ave plataformas cual es como selulas per cuatro divines sentante – un en cada selula – semiindian, semiejiptian, ocer, de teracota. Los es truple plu grande ca un om; los es ensircada con folias oscur e protendente, de plantas de jeso. A su la plataformas, on ave paneles grande con desenias de Fujita, cual desacorda (par sua umilia).

El comedor es de unos dieciséis metros por doce. Arriba de triples columnas de caoba, en cada pared, hay terrazas que son como palcos para cuatro divinidades sentadas —una en cada palco—, semiindias, semi-egipcias, ocres, de terracota. Son tres veces más grandes que un hombre; las rodean hojas oscuras y prominentes, de plantas de yeso. Abajo de las terrazas hay grandes paneles con dibujos de Fuyita, que desentonan (por humildes).

La solo de la salon ronda es un acueria. En caxas nonvidable de vitro, en la acua, on ave bulbos de lus (la lumina unica de esta sala sin fenetras). Me recorda esta loca con repulsa. Cuando me ia ariva, on ia ave ala sentos de pexes mor; estrae los ia es un taxe iritante. Me ia esflue la acua tra dias e dias, ma me ole sempre asi la odor de pex putrida (cual sujesta la plaias de mea pais, con sua xama de pexes cuantiosa, vivente e mor, saltante de la acuas e infetante zonas multe vasta de aira, en cuando la abitores fatigada entera los). Con la solo luminada e la colonas de laca negra cual ensirca lo, en esta sala on imajina ce on pasea majial sur un stange, a media de un bosce. Tra du abris, lo dona asede a un sala peti, verde, con un piano, un fonograf e un paravide de mirores, cual ave dudes fases o plu.

El piso del salón redondo es un acuario. En invisibles cajas de vidrio, en el agua, hay lámparas eléctricas (la única iluminación de ese cuarto sin ventanas). Recuerdo el lugar con asco. A mi llegada había centenares de peces muertos; sacarlos, fue una operación horripilante. He dejado correr agua, días y días, pero siempre tomo allí olor a pescado podrido (que sugiere las playas de la patria, con sus turbios de multitud de peces, vivos y muertos, saltando de las aguas e infectando vastísimas zonas de aire, mientras los abrumados pobladores los entierran). Con el piso iluminado y las columnas de laca negra que lo rodean, en ese cuarto uno se imagina caminando mágicamente sobre un estanque, en medio de un bosque. Por dos aberturas da al hall y a una sala chica, verde, con un piano, un fonógrafo y un biombo de espejos, que tiene veinte hojas, o más.

La abiterias es moderna, lusosa, desplasente. On ave des-sinco apartes. En la mea, me ia fa un obra destruinte, con un resulta pico. Me no ia ave plu pintas – de Picasso –, no vitros fumida, no fores con suscrives valuosa, ma me ia vive en un ruina noncomfortosa.

Las habitaciones son modernas, suntuosas, desagradables. Hay quince departamentos. En el mío hice una obra devastadora, que dio poco resultado. No tuve más cuadros —de Picasso—, ni cristales ahumados, ni forros con valiosas firmas, pero viví en una ruina incómoda.

☛ A du veses analoja…

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Lo ia es automatada jenerada de la paje corespondente en la Vici de Elefen a 19 janero 2022 (18:21 UTC).