LA INVENTA DE MOREL
Oji, en esta isola, un miracle…La plantas de la isola…A du veses analoja…En la rocas on ave un fem…Tra des ‑sinco dias…Aora, la fem con la tela de testa…Lo ia es, denova, como si…Tota lo cual me ia scrive…Cuando me ia vide ce la colina…Me ia mostra me…Me teni un dato…Esta es un enferno…”Te per du” e ”Valensia”…Asta asi, un parla…Cuando me ia ariva a la teras basa…Me ia vinse mea repulsa…Cuando me va calmi…Prima, me ia funsiona la resetadores…Me vole esplica a me…

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Me vole esplica a me la condui de Morel.

Quiero explicarme la conducta de Morel.

Faustine ia es evitante sua acompania; elo, alora, ia trama la semana, la mori de tota sua amis, per ateni la nonmortalia con Faustine. Con esta, elo ia compensa la renunsia de la posibles cual on ave en la vive. Elo ia estima ce, per la otras, la mori no va es un evolui nosiva; ce, en cambia de un dura de vive nonserta, elo va dona la nonmortalia a sua amis prefereda. Elo ia propri ance la vive de Faustine.

Faustine evitaba su compañía; él, entonces, tramó la semana, la muerte de todos sus amigos, para lograr la inmortalidad con Faustine. Con esto compensaba la renuncia a las posibilidades que hay en la vida. Entendió que, para los otros, la muerte no sería una evolución perjudicial; en cambio de un plazo de vida incierto, les daría la inmortalidad con sus amigos preferidos. También dispuso de la vida de Faustine.

Ma la mesma coleria cual me senti averti me: cisa me atribui a Morel un enferno cual es la mea. Me es enamada par Faustine; me es el ci es capas de mata e de mata se; me es la monstro. Cisa Morel nunca ia refere Faustine en sua parla; cisa el ia es enamada par Irene, de Dora o de la fem vea.

Pero la misma indignación que siento me pone en guardia: quizá atribuya a Morel un infierno que es mío. Yo soy el enamorado de Faustine; el capaz de matar y de matarse; yo soy el monstruo. Quizá Morel nunca se hay a referido a Faustine en el discurso; quizá estuviera enamorado de Irene, de Dora o de la vieja.

Me es pasionosa, me es ostinosa stupida. Morel ia iniora acel femes favoreda. El ia ama la Faustine nonasedable. Par acel causa, elo ia mata ela, elo ia mata se con tota sua amis, elo ia inventa la nonmortalia!

Estoy exaltado, soy necio. Morel ignora esas favoritas. Quería a la inaccesible Faustine. ¡Por eso la mató, se mató con todos sus amigos, inventó la inmortalidad!

La belia de Faustine merita esta cosas loco, esta selebras, esta crimines. Me ia nega lo, par jelosia, o per defende me, per no aseta la pasion.

La hermosura de Faustine merece estas locuras, estos homenajes, estos crímenes. Yo la he negado, por celos o defendiéndome, para no admitir la pasión.

Aora me vide la ata de Morel como un loda zelosa justa.

Ahora veo el acto de Morel como un justo ditirambo.

Mea vive no es torturosa. Si me renunsia la esperas noncuieta de vade a xerca Faustine, me pote ajusta me con la destina paradisin de contempla ela.

Mi vida no es atroz. Si dejo las intranquilas esperanzas de partir en busca de Faustine, puedo acomodarme al destino seráfico de contemplarla.

Asi es la via: ta ce me vive, ta ce me es la mortal la plu felis.

Está ese camino: vivir, ser el más feliz mortal.

Ma la depende de mea felisia, como tota la cosas umana, es nonstable. La contempla de Faustine ta pote – an si me no pote tolera lo, an en pensa – es interompeda:

Pero la condición de mi dicha, como todo lo humano, es inestable. La contemplación de Faustine podría —aunque no pueda tolerarlo, ni aun como pensamiento— interrumpirse:

Par un fali de la macinas (me no sabe repara los);

Por una descompostura de las máquinas (no sé arreglarlas);

Par alga duta cual ta pote surje e ruina esta paradiso (me debe reconose ce on ave, entre Morel e Faustine, conversas e jestis capas de malgida e era persones con un carater min firma);

Por alguna duda que podría sobrevenir y arruinarme este paraíso (debo reconocer que hay, entre Morel y Faustine, conversaciones y ademanes capaces de inducir en error a personas de carácter menos firme);

Par mea propre mori.

Por mi propia muerte.

La vantaje vera de mea solve ta es ce la mori deveni la causa nesesada e la garantia de la contempla eterna de Faustine.

La verdadera ventaja de mi solución es que hace de la muerte el requisito y la garantía de la eterna contemplación de Faustine.

Me es salvada de la dias sin fini nesesada per prepara me a mori en un mundo sin Faustine; me es salvada de un mori sin fini sin Faustine.

Estoy a salvo de los interminables minutos necesarios para preparar mi muerte en un mundo sin Faustine; estoy a salvo de una interminable muerte sin Faustine.

Cuando me ia senti disponable, me ia abri la resetadores de ativia simultan. Sete dias ia es rejistrada. Me ia interprete bon: un regardor nonavertida pote imajina ce me no es un intruor. Esta es la resulta natural de un prepara detaliosa: des-sinco dias de atentas e studias continuante. Nonfatigable, me ia pratica cada de mea atas. Me ia studia lo cual Faustine dise, sua demandas e respondes; a multe veses, me interpone destrosa alga frases; on ta dise ce Faustine responde a me. Me no es sempre a retro de el; me conose sua moves e me pasea abitual a ante. Me espera ce, jeneral, nos pare como amis nonseparable, ce nos acorda sin nesesa de parla.

Cuando me sentí dispuesto abrí los receptores de actividad simultánea. Han quedado grabados siete días. Representé bien: un espectador desprevenido puede imaginar que no soy un intruso. Esto es el resultado natural de una laboriosa preparación: quince días de continuos ensayos y estudios. Infatigablemente, he repetido cada uno de mis actos. Estudié lo que dice Faustine, sus preguntas y respuestas; muchas veces intercalo con habilidad alguna frase; parece que Faustine me contesta. No siempre la sigo; conozco sus movimientos y suelo caminar adelante. Espero que, en general, demos la impresión de ser amigos inseparables, de entendernos sin necesidad de hablar.

La espera de supresa la imaje de Morel ia turba me. Me sabe ce esta pensa es futil. An tal, scrivente esta linias, me senti la mesma desira, la mesma turba. Me ia es molestada par la depende de la imajes (spesial de Morel con Faustine). Aora, no: me ia entra en acel mundo; on no pote supresa la imaje de Faustine sin ce la mea desapare. Me joia ance ce me depende – e esta es plu strana, min esplicable – de Haynes, Dora, Alec, Stoever, Irene, etc (an de Morel!).

La esperanza de suprimir la imagen de Morel me ha turbado. Sé que es un pensamiento inútil. Sin embargo, al escribir estas líneas, siento el mismo empeño, la misma turbación. Me vejó la dependencia de las imágenes (en especial, de Morel con Faustine). Ahora no: entré en ese mundo; ya no puede suprimirse la imagen de Faustine sin que la mía desaparezca. Me alegra también depender —y esto es más extraño, menos justificable— de Haynes, Dora, Alec, Stoever, Irene, etcétera (¡del propio Morel!).

Me ia cambia la discos; la macinas va projeta la semana nova, eterna.

Cambié los discos; las máquinas proyectarán la nueva semana, eternamente.

En la dias temprana, la consensia iritante ce me es un ator representante ia priva me de naturalia; me ia vinse; e si la imaje conteni – como me crede – la pensas e la umores de la dias de esposa, la joia de contempla Faustine va es la media en cual me va vive eterna.

Una molesta conciencia de estar representando me quitó naturalidad en los primeros días; la he vencido; y si la imagen tiene —como creo— los pensamientos y los estados de ánimo de los días de la exposición, el goce de contemplar a Faustine será el medio en que viviré la eternidad.

Con un vijila nonfatigable, me ia manteni mea mente libre de noncuietia. Me ia susede ce me no investiga la atas de Faustine; ce me oblida la odias. Me va ave la recompensa de un eternia cuieta; an plu: me ia ariva a senti la dura de la semana.

Con una incansable vigilancia mantuve el espíritu libre de inquietudes. He procurado no investigar los actos de Faustine; olvidar los odios. Tendré la recompensa de una eternidad tranquila; más aún: he llegado a sentir la duración de la semana.

A la note cuando Faustine, Dora e Alec entra en la sala, me ia conteni mea nervosia. Me no ia atenta serti alga cosa. Aora, me ave un irita lejera ce me no ia clari esta punto. En la eternia, lo no importa a me.

La noche que Faustine, Dora y Alec entran en el cuarto, contuve triunfalmente los nervios. No intenté averiguación alguna. Ahora tengo un ligero fastidio por haber dejado ese punto sin aclarar. En la eternidad no le doy importancia.

Me cuasi no ia sensa la prosede de mea mori; lo ia comensa a la texedas de la mano sinistra; an tal, lo ia developa multe; la aumenta de la caldia es tan gradal, tan continuante, ce me no nota lo.

Casi no he sentido el proceso de mi muerte; empezó en los tejidos de la mano izquierda; sin embargo, ha prosperado mucho; el aumento del ardor es tan paulatino, tan continuo, que no lo noto.

Me perde la vide. La toca ia deveni nonposible; mea pel cade; la sensas es ambigua, dolosa; me forsa me a evita los. Ante la paravide de mirores, me ia sabe ce me es sin barba, calvida, sin ungias, lejera rosida. La fortia diminui. Consernante la dole, me ave un senti asurda: lo pare aumentante, ma me sensa lo min.

Pierdo la vista. El tacto se ha vuelto impracticable; se me cae la piel; las sensaciones son ambiguas, dolorosas; procuro evitarlas. Frente al biombo de espejos, supe que estoy lampiño, calvo, sin uñas, ligeramente rosado. Las fuerzas disminuyen. En cuanto al dolor, tengo una impresión absurda: me parece que aumenta, pero que lo siento menos.

La ansia persistente, pico, sur la relatas de Morel con Faustine, preveni ce me atende mea destrui; lo es un efeto nonesperada ma beneficante.

La persistente, la ínfima ansiedad por las relaciones de Morel con Faustine me preserva de atender a mi destrucción; es un efecto inesperado y benéfico.

Nonfortunosa, no tota mea preocupas es tan usosa: me ave la espera – sola en mea imajina, per noncuieti me – ce tota mea maladia es un autosujesta fortiosa; ce la macinas no dana; ce Faustine vive, e pronto ce me vade a xerca el; ce nos rie juntada de esta vijilas funeral; ce nos parti a Venezuela; a otra Venezuela, car per me tu es, mea Pais, la seniores de la governa, la militias con uniformas luada, la sparas matante, la persegue jeneral sur la autovias a La Guayra, en la tuneles, a la fabriceria de paper de Maracay; an tal, me ama tu e, de pos mea disolve, a multe veses me saluta tu: tu es ance la tempos de El Cojo Ilustrado [« la coxeor imajida »] – un grupo de omes (e me, un xico, stonada, respetosa), clamada par Orduño, de la ora oto a la nove, bonida par la linias poesial de Orduño, de la Panteon a la caferia de la Roca Tarpeia, en la 10, tramvia abrida e ruinada, scola leteratural zelosa. Tu es la pan de manioca, grande como un scermo e libre de insetos. Tu es la inonda en la planos, con boves, e cavalos, tigres, traeda par la acuas rapida. E tu, Elisa, entre la lavores xines, a cada recorda plu semblante Faustine; tu ia dise a los ce los gida a Colombia, e nos ia traversa la deserto do lo es la plu savaje; la xineses ia covre me con folias ardente e pelosa de frailejón, afin me no mori de fria; tra cuando me va regarda Faustine, me no va oblida tu. E me ci ia crede ce me no ama tu! E la Declara de Nondepende cual el ia leje a nos, a cada 5 de julio, en la sala oval de la Capitolio, el, Valentin Gómez, la imperorin, en cuando nos – Orduño e la disiplos –, per mostra nosa despeta, nos ia selebra la arte en la depinta de Tito Salas La jeneral Bolívar traversa la frontera de Colombia; an tal, me confesa ce a pos, cuando la bande ia jua Gloria a la popla brava / (ci ia desfisa la iugo / respetante la lege, / la virtua e la onora), nos no ia pote represa la emosia per la pais, la emosia cual aora me no represa.

Por desgracia, no todas mis cavilaciones son tan útiles: hay —solamente en la imaginación, para inquietarme— la esperanza de que toda mi enfermedad sea una vigorosa autosugestión; que las máquinas no hagan daño; que Faustine viva, y dentro de poco yo salga a buscarla; que nos riamos juntos de estas falsas vísperas de la muerte; que lleguemos a Venezuela; a otra Venezuela, porque para mí tú eres, Patria, los señores del gobierno, las milicias con uniforme de alquiler y mortal puntería, la persecución unánime en la autopista a La Guayra, en los túneles, en la fábrica de papel de Maracay; sin embargo, te quiero, y desde mi disolución muchas veces te saludo: eres también los tiempos de El Cojo Ilustrado: un grupo de hombres (y yo, un chico, atónito, respetuoso) gritados por Orduño, de ocho a nueve de la mañana, mejorados por los versos de Orduño, desde el Panteón hasta el café de la Roca Tarpeya, en el 10, abierto y deshecho tranvía, fervorosa escuela literaria. Eres el pan cazabe, grande como un escudo y libre de insectos. Eres la inundación en los llanos, con toros, y eguas, tigres, arrastrados urgentemente por las aguas. Y tú, Elisa, entre lavanderos chinos, en cada recuerdo pareciéndote más a Faustine; les dijiste que me llevaran a Colombia y atravesamos el páramo cuando estaba bravo; los chinos me cubrieron con hojas ardientes y peludas de frailejón, para que no muriera de frío; mientras mire a Faustine, no te olvidaré, ¡y yo creí que no te quería! Y la Declaración de la Independencia que nos leía todos los 5 de julio, en la sala elíptica del Capitolio, el imperioso Valentín Gómez, mientras nosotros —Orduño y los discípulos— para desairarlo, reverenciábamos el arte en el cuadro de Tito Salas El general Bolívar atraviesa la frontera de Colombia; sin embargo confieso que después, cuando la banda tocaba Gloria al bravo pueblo / (que el yugo lanzó / la ley respetando / la virtud y honor), no podíamos reprimir la emoción patriótica, la emoción que ahora no reprimo.

Ma mea disiplina de fero desfa sin sesa esta ideas cual perili la calmia final.

Pero mi férrea disciplina derrota incesantemente a estas ideas, comprometedoras de la calma final.

Me vide ancora mea imaje acompaniante Faustine. Me oblida ce lo es un intruor; un regardor nonavertida ta pote crede ce los es egal enamada e dependente de lunlotra. Cisa la causa de esta apare es la debilia de mea oios. En cualce caso, lo consola ce me mori regardante un resulta tan sasiante.

Aun veo mi imagen en compañía de Faustine. Olvido que es una intrusa; un espectador no prevenido podría creer las igualmente enamoradas y pendientes una de otra. Tal vez este parecer requiera la debilidad de mis ojos. De todos modos consuela morir asistiendo a un resultado tan satisfactorio.

Mea alma no ia pasa ancora a la imaje; si no, me ia ta es mor, e me ia ta sesa vide (cisa) Faustine, per sta con ela en un vide cual nun va recolie.

Mi alma no ha pasado, aún, a la imagen; si no, yo habría muerto, habría dejado de ver (tal vez) a Faustine, para estar con ella en una visión que nadie recogerá.

A la person ci, atendente esta reporta, va inventa un macina capas de reuni la presentias desasemblada, me adirije un suplica. Ta ce el xerca nos, Faustine e me, e ce el entra me en la sielo de la consensia de Faustine. Lo va es un ata jenerosa.

Al hombre que, basándose en este informe, invente una máquina capaz de reunir las presencias disgregadas, haré una súplica. Búsquenos a Faustine y a mí, hágame entrar en el cielo de la conciencia de Faustine. Será un acto piadoso.

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Lo ia es automatada jenerada de la paje corespondente en la Vici de Elefen a 19 janero 2022 (18:21 UTC).